miércoles, 19 de agosto de 2009

La prosperidad no es solo dinero - Parte 3

La prosperidad no es solo dinero

por Kenneth Copeland


La prosperidad verdadera

Lo que el mundo define como prosperidad material (prosperidad de los sentidos) incluye el oro, la plata, el prestigio social y el poder económico y político. Y lo que el mundo define como prosperidad mental (prosperidad del alma) es «saberlo todo».

Sume estos dos conceptos y el resultado será una persona que usa su mente para obtener poder político y económico. Para el mundo, esto constituye la definición total de prosperidad, y usted puede ver fácilmente las desventajas.

La prosperidad verdadera es la capacidad de solventar las necesidades humanas en cualquier aspecto de la vida. La riqueza y el poder no pueden satisfacer todas las necesidades.

El dinero es un dios pésimo: no puede comprar la salud ni prevenir que las dolencias o enfermedades controlen el cuerpo humano. Es cierto que se puede usar para comprar, hasta cierto punto, la salud, pero la forma de sanar que el mundo utiliza es en realidad muy limitada.

En el ámbito mental, una persona puede saberlo todo y aun así no tener la capacidad de utilizar ese conocimiento para obtener el dinero o la salud que necesita.

Solo la Palabra

¿Qué produce la prosperidad espiritual, mental y física? ¿Qué une a estos aspectos? La Palabra de Dios. En Hebreos 4:12, la Biblia dice que «la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos», también dice que «penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón».

Cuando usted anda en la palabra de Dios, prosperará y tendrá salud. La voluntad de Él para con nosotros es que tengamos salud total, y que todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo (1 Ts 5:23). ¡Alabado sea Dios!


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